Reflexionando entorno al Día Internacional de la Mujer

mujer2

Reflexionando Entorno Al Día Internacional De La Mujer

Dra. Zeida  Hoces La Rosa

Una celebración más, por el Día Internacional de la Mujer,  fenómeno social que me trae a la memoria, cual ráfaga fugaz de viento,  las visiones de otrora mujeres que levantaron sus voces, fijaron posición para  reclamar “la igualdad social”, bajo el lema: “libertad, igualdad y fraternidad”.

Recordemos  los nombres de  Calliope Parren, en Grecia que exigía  derecho a la educación; las mujeres francesas que en plena revolución exigían  la igualdad de derechos o la equiparación jurídica y legal de las mujeres en relación a los varones , así como el sufragio femenino; Corinne Brown, Gertrude Breslau-Hunt y Clara Lemlich en estados Unidos en su lucha contra las condiciones  infrahumanas de los trabajadores/as textiles y por la exigencia de la igualdad de la mujer; Clara Campoamor y otras mujeres españolas, acciones similares se dieron en Americalatina. En el caso particular del Perú, Irene Salvador y manuela Díaz Chaflojo fueron las mártires  en la lucha social  por las 8 horas de trabajo.

En la II Conferencia  Internacional de Mujeres Socialistas llevada a cabo en 1910 en la ciudad de Copenhague, ante el pedido de Clara Zetkin,  se proclamó el 8 de marzo como el “Día Internacional de la Mujer”, lo cierto es que la lucha continua hasta nuestros días, pues todavía están pendientes una serie de derechos conculcados que deben ganarse, entre esos derechos está, el  igual al trato jurídico de la mujer y del varón, el respeto a la vida, que desde mi óptica, es sin duda,  el derecho que no tiene  género y que desgraciadamente  se ha convertido en el centro de la tormenta, originando diariamente en el mundo, sobre todo en los países en vías de desarrollo, muerte y  violación en contra de las mujeres y niños  indistintamente.

Violencia de género simbolizado en el maltrato físico y / o psicológico contra la mujer, actos que en la mayoría de veces se da en los mismos hogares, entre los miembros  de la misma familia.

Permítanme expresarme, pero creo, que la más grande violencia, radica en la falta,  o mínima información que se da  a los niños y niñas desde el núcleo familiar, muchas veces en las instituciones educativas acerca de su valía, del respeto que  debe tener hacia su vida, así  como,  la de los demás. Solo así se templarán los caracteres, se prepararán  para el futuro, mujeres y hombres capaces de valorar la vida, de cuidar su integridad, de respetar la vida ajena.

Hay un inmenso muro que separa a las mujeres   en una misma sociedad, muro compuesto de pobreza y de falta de educación;  realidad tangible en los hogares pobres, en las áreas rurales, en los cinturones marginados de las grandes ciudades y,  que las orillan a la discriminación.

Hoy  por hoy, las mujeres campesinas se organizan,  se convierten en fuerza productiva, mínima, tal vez, pero con tal ahínco, que logran llevar  alimentos  a sus hogares, cohesionan  la organización social de sus comunidades y requieren a gritos la atención del Estado,  porque son conscientes que el desarrollo humano,  no se centra únicamente  en la alimentación, sino,  en la salud y la educación, solo así,  se romperán los muros que separan a las mujeres,  se pondrá un alto a la violencia institucionalizada  del propio Estado que  permite  el atropello de la normatividad en contra de la mujer a través de  organismos que los representan.

Entre las maneras  de superar la pobreza, está  la atención que el  Estado debe dar a la mujer, es decir,  atender la educación y las necesidades básicas de ese gran sector de mujeres que juegan un rol fundamental en el desarrollo de sus hogares y de la sociedad y que les permitan salir de la situación  de atraso en que se encuentran.

Hoy, más que nunca va nuestra exigencia  para el reconocimiento real  de la igualdad de género, del derecho a la educación, la salud, la identidad, el trabajo, la participación política, al respeto a la vida, de lo contrario se ahondará el estancamiento  del progreso social, del avance de la sociedad.

El trato por igual en las actividades laborales e igual pago  como a los hombres, permitirá mayor fluidez económica y progreso de los pueblos.

Va mi reconocimiento a las mujeres del mundo que hacen posible seguir arrancando  derechos conculcados  y,  mi invocación,  a ese gran sector de mujeres que  constituyen  la potencia dormida,  que espera  renacer cual ave fénix,  a través del trato igualitario, sin restricciones,  como fuerza de trabajo capacitada y con las mismas oportunidades que sus compañeros, los hombres, a estar alertas, a inculcar  en  vuestros hijos  la praxis racional, el respeto por la vida, la fortaleza emocional y espiritual .

Huancavelica, marzo 05 de 2018